Puerto Peñasco: una ciudad que saltó de pueblo costero al mayor punto turístico del Estado (segunda de cuatro partes)

En el caso de Peñasco, el impulso del desarrollo turístico en los últimos años, es resultado de la inversión privada en grandes hoteles y condominios de segundas residencias y las políticas públicas emprendidas por los gobiernos federal y estatal, tendientes a la promoción del destino y la creación de infraestructura turística. Sus 110 kilómetros de litoral lo hacen poseedor de un recurso muy valioso para la explotación de la actividad pesquera y la promoción del desarrollo turístico.
El desarrollo turístico de Puerto Peñasco se inicia con el declive de la actividad pesquera. Durante décadas la base económica y social para la ciudad y sus habitantes fue la pesca. El puerto que surgió en la segunda década del siglo XX a iniciativa de algunos norteamericanos y mexicanos aventureros, quienes descubrieron que más allá del agreste desierto se encontraba el mar y una abundante gama de especies pesqueras susceptibles de ser aprovechadas. El fenómeno del turismo en Puerto Peñasco y la ciudad misma se inicia con los primeros norteamericanos que se establecen por temporadas para pescar. La pesca que inicio como aventura y entretenimiento se constituyó en una industria floreciente durante buena parte de la historia del pequeño puerto.
A fines de la década de los ochenta se inició la decadencia para los pescadores. El Estado mexicano envuelto en una de las crisis económicas más fuertes y en plena transición de un estado de bienestar a uno de tipo neoliberal, disminuye los apoyos y subsidios económicos a las cooperativas pesqueras corporativizadas al gobierno, favorece la intromisión de empresarios privados en la actividad, permite la disolución de las organizaciones de pescadores sumidos en abrumantes deudas y fomenta la venta de sus barcos. Más recientemente, la actividad pesquera recibió un golpe extra con la declaratoria de Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California que incluye a Puerto Peñasco, la cual restringe la pesca de arrastre, altamente depredatoria del medio ambiente marino, y la explotación de especies protegidas.
Durante los 90, el tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá impulsó el acceso del capital extranjero deseoso de aprovechar las particulares condiciones turísticas que facilita el desierto de Altar y la tranquilidad del Mar de Cortés. La historia a partir de ese momento toma un rumbo distinto para el puerto.
La actividad turística en Puerto Peñasco en la década de los noventa se circunscribía a las estancias de fin de semana de los llamados “spring breakers” en las zonas de playa y grupos de jubilados norteamericanos provenientes del norte de Estados Unidos y que llegaban a pasar los inviernos. La infraestructura hotelera era incipiente y la actividad turística no sería importante hasta la aparición de las primeras cadenas hoteleras a mediados de la década y las primeras escuelas de educación media superior especializadas en la formación de personal para los servicios turísticos.
Actualmente, el desarrollo turístico no ha tenido un efecto positivo para la actividad pesquera tradicional del puerto. Por el contrario, la participación de la pesca en la economía local ha disminuido su importancia progresivamente, así como el número de individuos dedicados a la actividad; los antiguos pescadores se transforman paulatinamente en comerciantes ambulantes o establecen pequeñas fondas de comida en las construcciones de playa. En general, el sector terciario es el de mayor crecimiento y fortaleza.
Puerto Peñasco es una ciudad en rápido crecimiento urbano y del turismo. Los problemas presentados impactan en la atracción de visitantes y en las ventajas competitivas del enclave que ofrece playas, naturaleza desértica y entretenimiento. Algunos de los problemas que han inhibido el desarrollo del turismo son:
– Deficiente comunicación terrestre con Arizona y California y falta de aeropuerto internacional.
– Deficiente comunicación terrestre con el centro del estado (carretera a Caborca en pésimo estado).
– Saturación del cruce fronterizo de Sonoyta. Principal punto de cruce a Puerto Peñasco.
– Poca competencia y posicionamiento con respecto a otros sitios turísticos como Los Cabos, Playas de Rosarito y Ensenada.
– Turismo de bajo impacto económico (spring breakers) y saturación estacional de los escasos servicios turísticos.
Más recientemente, las políticas públicas y la iniciativa privada se han encaminado a fomentar el turismo con grandes inversiones privadas en hoteles de 3 a 5 estrellas y el turismo de segunda residencia basado en condominios. Además, las obras de infraestructura en proceso pretenden otorgar a la ciudad mejor competitividad y conectividad con los circuitos globales del turismo, actualmente se construye un aeropuerto internacional que conectará a las principales ciudades del sudoeste norteamericano como Los Ángeles, San Diego, Las vegas, Phoenix, Denver, entre otras. También se construye una carretera costera que comunica el extremo noroeste de Sonora con California y Arizona en Estados Unidos.
El Programa Mar de Cortés implementado por FONATUR considera a Puerto Peñasco uno de sus principales polos de desarrollo turístico por lo cual forma parte de los Centros Turísticos Integralmente Planeados (CTIP). El Programa Mar de Cortés considera que Puerto Peñasco debe tener un desarrollo turístico sustentable. Por ese motivo, se impulsa el turismo y las inversiones favoreciendo el equilibro entre la actividad turística y el medio ambiente, el desarrollo urbano y la aptitud territorial. Sin embargo, los planes y programas públicos chocan con la depredación ambiental de la franja urbana para el turismo, el crecimiento desbordado de la ciudad sin regulación y la ocupación del territorio sin medios redistributivos entre el turismo y la marginalización creciente de los pobladores locales.
El boom turístico de Puerto Peñasco
El fenómeno del turismo tiende a intensificarse en Puerto Peñasco. En el año 2006, la cifra de 1,751,810 turistas extranjeros visitaron el pequeño puerto. Actualmente Puerto Peñasco cuenta con una oferta de 10,924 cuartos, de los cuales el 30% pertenecen a la modalidad de hoteles y tiempo compartido y el 70% restante se refiere a viviendas de segunda residencia. Otra modalidad importante del turismo es la oferta de espacios (trayler park) con todos los servicios para los norteamericanos que viajan en automóvil.
El “boom” turístico permitió que Puerto Peñasco se constituyera en poco tiempo en un enclave atractivo para la nueva población de residentes llegados de todo el país. Las corrientes de migración atraídas por las nuevas construcciones y la posibilidad de empleos ligados a los servicios turísticos posibilitaron que la ciudad creciera a tasas que cuadriplican el índice nacional y estatal.
Puerto Peñasco cuenta con 45,000 habitantes (pocos mas, pocos menos) y crece a una tasa anual del 7.4%, 6 veces más que el promedio estatal y nacional. Se calcula que el 40 % de la población del puerto proviene de otros estados del país, si se considera que en Sonora el 16% de los habitantes no son originarios, el porcentaje para Puerto Peñasco es muy alto. Sinaloa, Baja California y Jalisco son los estados proporcionalmente más importantes en el envío de inmigrantes a la ciudad. El crecimiento explosivo de la población se deriva del impulso económico que ha tenido la localidad a partir de las políticas gubernamentales y el flujo de la inversión privada nacional y extranjera. En consecuencia, se generan diversos fenómenos paralelos tales como la demanda de espacios, servicios públicos y vivienda, así como calidad de los mismos.
En cuanto a la cobertura de servicios públicos Puerto Peñasco presenta déficits muy fuertes. El 86% de las viviendas cuentan con energía eléctrica, solamente el 50% de las viviendas cuentan con agua potable al interior, el 50 % de las viviendas no cuenta con drenaje. Las calles de la ciudad tienen una cobertura del 18% en pavimento. El 53% de la población ocupada percibe ingresos menores a 5 salarios mínimos, alrededor de 6000 pesos mexicanos al mes (cerca de 545 dólares). La actividad turística registra un ingreso per cápita en su personal ocupado menor al promedio municipal.
El perfil de los nuevos residentes de Puerto Peñasco se caracteriza, en primer lugar, una mayoría de trabajadores de la construcción (baja calificación y salarios reducidos), en segundo lugar, un importante número de personal calificado (profesionistas generalmente) del ramo de la construcción y especializados en los servicios turísticos; por último, un reducido grupo de inversionistas en servicios ligados a la construcción, el comercio, el turismo y el ramo inmobiliario.
Los nuevos residentes generan nuevos fenómenos urbanos ligados a demandas de suelo y vivienda, servicios y equipamientos públicos, así como la transformación paulatina del sentido de comunidad y cultural local y su sustitución por la diversidad social resultado del rápido flujo de las corrientes de inmigrantes. Sobresale en la modificación de las culturas locales y regionales la construcción de lo “mexicano” como un artículo de consumo para el norteamericano. En adelante, las artesanías y productos locales se reconvierten en un producto folklórico, souvenir (artículos de recuerdo) de consumo masivo, donde presuntamente se identifica en un mismo plano a la diversidad cultural mexicana. México y Sonora se identifican y venden simbólicamente como un producto decorativo; lo indígena, el sombrero ancho, los artículos de barro, el sarape, entre otros, estandarizan la cultura mexicana.
(Continúa la siguiente semana).
Por Víctor Salazar

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