Puerto Peñasco: una ciudad que saltó de pueblo costero al mayor punto turístico del Estado (Primera de cuatro partes)

Puerto Peñasco, Sonora
¿Como Puerto Peñasco logró atraer el boom turístico de 10 años a la fecha?
En las ciudades costeras orientadas al turismo los efectos más notables de la actividad son: a) acelerada transformación de los usos del suelo y el consiguiente costo ambiental. Cortinas de Hoteles, marinas, desarrollos inmobiliarios, campos de golf, entre otros, inmediatamente sustituyen a las zonas de humedales, manglares, dunas y playa. El paisaje natural se modifica en beneficio de paisajes artificiales; b) rápido crecimiento demográfico y urbano. La actividad turística representa una derrama importante de recursos económicos que posibilitan los flujos migratorios y la ampliación de la mancha urbana de las ciudades.
El caso de Cancún en el estado de Quintana Roo, es uno de los más emblemáticos en nuestro país; c) el turismo facilita la dualización espacial y social de las ciudades costeras. Los enclaves turísticos no se sustraen de la imagen polarizada de las ciudades contemporáneas sino más bien la intensifican. La precarización social de los nuevos residentes no turistas es relevante, así como los crecientes problemas para la dotación de infraestructura y equipamiento urbano para los pobladores; d) en la dimensión urbana, los enclaves costeros para el turismo construyen paisajes segregados y fragmentados de las ciudades, inhibiendo la planeación y la integración urbana.
Puerto Peñasco es una ciudad ubicada en el noroeste del estado Sonora y vecina a Estados Unidos, al norte del Golfo de California o Mar de Cortés. En años recientes el turismo se constituyó en una actividad relevante que afectó a la comunidad y a la economía dedicada a la pesca, para constituirse en una de las ciudades de más rápido crecimiento en el noroeste de México. Las políticas públicas nacionales y estatales y la inversión privada en materia de turismo se orientaron a convertir a Puerto Peñasco en un enclave dirigido principalmente a los norteamericanos del suroeste de Estados Unidos.
La derrama económica y la creciente oferta de empleos ligados al turismo posibilitaron que Puerto Peñasco aumentara rápidamente su población y creciera la mancha urbana. Sin embargo, los problemas de tipo ambiental prosperaron. El turismo playero no necesariamente tiene un efecto positivo en cuanto a la sustentabilidad de la actividad. El turismo y el asentamiento urbano demandan altas cantidades de agua, por consiguiente se abaten los escasos mantos acuíferos del desierto y aumenta la intrusión salina, las zonas de manglares son arrasadas para levantar cortinas de hoteles y condominios, los campos de golf sustituyen a las dunas de arena y el entretenimiento de tipo motorizado acaba con la flora desértica.
El turismo también tiene un costo social y urbano significativo, el crecimiento acelerado de la ciudad se liga a un progreso de la precarización de las condiciones de vida de los nuevos residentes, tenencia ilegal de suelo urbano, encarecimiento del suelo urbano, aumento de la inseguridad y la imposibilidad del gobierno local de proveer de equipamiento e infraestructura urbana, además de planear y conducir el crecimiento de la mancha urbana. Las nuevas zonas de turismo playero no son accesibles para la población más que en calidad de trabajadores y empleados en los servicios.
Las expectativas de desarrollo para este puerto turístico de acuerdo a las políticas públicas implementadas por el Estado y los empresarios del turismo son por demás relevantes. Así lo demuestra la creciente inversión inmobiliaria, el aumento de la plusvalía del suelo urbano, el crecimiento poblacional y las transformaciones del paisaje costero. Esta situación plantea un escenario futuro con bastantes retos en la forma como se hace ciudad.
Puerto Peñasco representa la creación de un nuevo centro turístico playero en nuestro país. De allí ofrece un escenario abierto a los estudios urbanos y territoriales, más aún tratándose de un caso fronterizo que se aleja del tradicional turismo norteamericano de fin de semana que consume “mexican curios”, diversión y servicios médicos, como en Tijuana, Ciudad Juárez o Nogales. Además, ofrece la posibilidad de abundar en el urbanismo de tipo defensivo que representa la oferta de condominios para norteamericanos a lo largo de la zona costera, incipiente aún en Puerto Peñasco, pero que apunta a la similitud con los casos de Playas de Rosarito y Ensenada en Baja California.
El objetivo del trabajo será observar los procesos de segregación socio-espacial y de fragmentación urbana que en Puerto Peñasco trajo consigo el desarrollo de la actividad turística, observable en las franjas de playa urbanizadas, la ciudad y la arquitectura globalizada.
(Continúa la próxima semana)

 Por: Víctor Salazar
 

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