Puerto Peñasco: una ciudad que saltó de pueblo costero al mayor punto turístico del Estado

(Última de cuatro partes)
Por: Víctor Salazar
PUERTO PEÑASCO, SONORA
El turismo de segunda residencia
El fenómeno del turismo de playa y sol, se inscribe dentro de la tendencia regional de ocupación del territorio costero para el desarrollo de complejos turísticos de cinco estrellas y la creación de conjuntos de viviendas en condominio de segundas residencias para el mercado norteamericano (turismo residencial). El corredor Tijuana-Rosarito-Ensenada en Baja California, Los Cabos y Loreto en Baja California Sur, son indicativos de esa tendencia.
Baja California expresa bastante bien la fórmula del turismo residencial dirigida al norteamericano del sudoeste de aquel país. El turismo residencial es un producto relacionado con la construcción de viviendas en condominio en zonas de vocación turística como Los Cabos, Playas de Rosarito o Ensenada, para que sean compradas principalmente por extranjeros como segunda residencia.
Puerto Peñasco, a la oferta hotelera aúna la de viviendas en condominio en la franja costera, los recientes proyectos inmobiliarios autorizados a pesar de la crisis en Estados Unidos que inhiben la demanda de vivienda refieren su importancia. En Puerto Peñasco cerca del 70% de los cuartos disponibles corresponden al turismo residencial. El costo promedio por vivienda de segunda residencia es de medio millón de dólares, el 90% de las viviendas son vendidas a norteamericanos principalmente de Arizona y California
La importancia del turismo residencial tiene un doble sentido, como producto turístico e inmobiliario. Estas particularidades hacen del turismo residencial una actividad relevante por su fuerte impacto en la capacidad de generación de actividad económica y de empleo, tanto en el sector servicios como en el de la construcción.
Sin embargo, el turismo residencial tiene un impacto en la hechura de las ciudades. El modelo adoptado en Playas de Rosarito, Ensenada, Loreto y Los Cabos, expresa nítidamente un modelo urbano de tipo defensivo. Los conjuntos de condominios se cierran por motivos de seguridad y tranquilidad de los residentes al concurso de las ciudades y de los habitantes originales. El amurallamiento de las zonas costeras, la privatización del espacio público y el acceso restringido a las playas son los efectos de ese modelo. Puerto Peñasco aunque de modo incipiente apunta a repetir la experiencia.
El urbanismo de tipo defensivo expresado por el turismo residencial se define por los siguientes elementos:
– Se orienta a los grupos sociales de clase alta, en su mayoría norteamericanos. Implica exclusividad social y económica.
– Se cierra al exterior con mecanismos de seguridad y regulación.
– Es un urbanismo periférico y difuso. No mantiene relaciones de continuidad con el núcleo y la trama urbana.
– Concentra equipamientos e infraestructuras diferentes al tejido urbano.
El impacto físico del urbanismo defensivo representado por los desarrollos hoteleros e inmobiliarios es significativo. Afecta negativamente el medioambiente costero, conlleva una precaria y desarticulada urbanización de los asentamientos populares, privatiza el espacio público restringiéndose el acceso a la playa, fragmenta el territorio y segrega socialmente.
El desarrollo turístico orientado primordialmente a un público norteamericano, refiere un nuevo tipo de expansión territorial como resultado de las transformaciones de tiempo y espacio introducidas por la globalización. Ha propiciado formas de ocupación del suelo que involucran mucho territorio y nuevas formas de consumirlo, para lo cual confluyen dos procesos: en primer lugar, la permisividad de los poderes públicos que omiten la racionalidad del ordenamiento territorial y el uso sustentable del medio natural, con respecto a los intereses privados representados por las inmobiliarias y las cadenas hoteleras internacionales; en segundo lugar, los intereses privados tienen la capacidad de reinterpretar la demanda en boga de la exclusión social indicada por el urbanismo defensivo.
La organización del territorio como resultado de estos procesos se traduce como fragmentación espacial y segregación social, dualidad entre el espacio público y privado, oferta de nuevos modelos individuales exitoso y estilos de vida rentables, altos costos ambientales, sustitución del medio natural por ornato decorativo, servicios e infraestructuras urbanas deficientes o inexistentes y rompimiento con la continuidad física del espacio urbano.
El modelo urbano de tipo defensivo expresado por el turismo residencial existente y proyectado para Puerto Peñasco, está claramente separado por bardas del resto de la ciudad. Las bardas otorgan tranquilidad a los residentes y escasa visibilidad hacia el interior, restringen los movimientos de personas y se privilegia el automóvil para la circulación, las entradas y salidas de cosas y personas son controladas en los puntos de acceso. Se genera la percepción de seguridad en los residentes por la exclusividad que tienen para el uso de los espacios para el entretenimiento colectivo, al mismo tiempo el espacio cerrado se aísla de los problemas de contaminación ambiental, desorden urbano, comercio informal y más que nada crea la sensación de protección. Son espacios privados, con calles que devienen privadas por las restricciones; parques y áreas de entretenimiento igualmente devienen privados y exclusivos a los moradores o invitados, la conservación y mantenimiento del espacio cerrado queda en manos usualmente de organizaciones de residentes agrupados en condóminos o bien en un administrador privado, el sistema público se hace a un lado.
En cuanto a los efectos del proceso de fragmentación y segregación urbana en las nuevas ciudades para el turismo, como es el caso de Puerto Peñasco, se puede hacer la comparación con ciudades donde el modelo turístico basado en hoteles y turismo residencial tiene más tiempo de haberse implementado. Tal sería el caso del corredor Tijuana-Ensenada donde se ubica Playas de Rosarito.
Playas de Rosarito es una ciudad ubicada en Baja California que mantiene una tradición turística más antigua que la existente en Puerto Peñasco, sin embargo, los efectos urbanos de la actividad hoy en día son muy claros. Algunos de esos efectos son los siguientes:
– Alto crecimiento poblacional con fuertes rezagos en infraestructura y equipamiento urbano.
– Generalizado proceso de invasión del suelo urbano por los nuevos habitantes que llegan. La ciudad mantiene cerca de 36 mil predios irregulares y carece de zonas de reserva.
– La oferta turística observa segregación espacial, basada en viviendas en condominio, hoteles de 3 a 5 estrellas para turistas de fin de semana, spring breakers, trailer parks.
– Hoteles y condominios de playa privatizan el espacio público limitando el acceso a la playa y alterando irremediablemente el ecosistema local.
– Los desarrollos turísticos no se integran a la región. En las cercanías se establecen los trabajadores y empleados de los hoteles y del servicio doméstico, muchas veces invadiendo suelo ejidal difícil de urbanizar.
– El alto desarrollo turístico, el crecimiento poblacional y los precarios procesos de urbanización impactan la ecología costera de la región. Las descargas de aguas negras sin tratar al mar contaminan tanto en las playas como en la pesca.
Algunos de los procesos y problemas observados en Playas de Rosarito tienden a ser repetidos para Puerto Peñasco:
– La comunidad de pescadores ha sido desplazada y reducida en su presencia.
– Fuerte crecimiento poblacional y altos rezagos de infraestructura urbana
– El tejido social local es tensionado por la especulación inmobiliaria y la revaloración del suelo.
– Demanda creciente de vivienda de los nuevos residentes empleados en la industria turística que son obligados a establecerse en la periferia en condiciones bastante precarias.
– La arquitectura y ocupación constructiva de hoteles y condominios frente al mar tiende a modificar el medio ambiente marítimo y desértico circundante.
– La nueva ciudad del turismo tiende a materializarse en el encierro residencial y privatización de espacios públicos, restringiendo el acceso a la playa.
– La expansión urbana sobre la costa configura paisajes desarticulados y artificiales ajenos a los patrones locales, no sustentables.
Conclusiones
El modelo de turismo masivo basado en hotelería y turismo residencial establecido de forma intensiva sobre el litoral de Puerto Peñasco muestra que el turismo, como un sector muy importante de la economía mexicana, es altamente depredatorio del medio ambiente y de la sociedad local. Los costos sociales de la actividad son altos, aunque exista un dinamismo de la economía de los servicios y del sector inmobiliario, no se tiene un efecto redistributivo en la población local.
Las nuevas ciudades para el turismo que el gobierno mexicano y los empresarios inmobiliarios vienen impulsando en el noroeste de México, tienden a repetir una experiencia de muy corto plazo probada en otras regiones del país con consecuencias urbanas y sociales fuertes. La “fiebre del oro” del turismo puede agotarse muy rápidamente, más en un contexto global de alta competetencia, sin observar a modelos alternativos de turismo más sustentables y de acercamiento al “otro” como son las comunidades locales.

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