Perspectiva amable de la vida sonorense

 

Yo viví al pie de tu montaña y comí tu guacabaqui, conocí tus dioses de barro y tu atractivo plumaje, me extasié con tu perfume de carcaj y flechas de carrizo y batamote. Entendí tu combate y tu furia en contra del Yori y su fiebre de mortal estratagema, recorrí contigo ¡ Indio hermano! Tu rutilante Bacatete y su difusa arqueología que a Sonora heredó la Pascola y la Danza de Venado. Yo aprendí tu dialecto y tus canciones con las que inundé mi corazón.  ¡Ho vibrante tribu de mandioca y de laureles ¡ Que orlan la testa de la patria, como orla el pitahayo acanalado a la piedra convulsiva de tus constelaciones;

O como le canta la Flor de Capomo a tus mujeres,  yo me siento cual fruto de sahuaro que peina la larga cabellera de la india que llorando canta y baila una pascola cargando su buqui a popuche.

 

Yo quiero que sepas tribu Yaqui, que Cocorit y Belén, Potam, Wiribis, Torim, Nahum, Vicam, Vacúm, y su señorio corren por mi sangre como agua cristalina de tu rio; como tus jaras de rudo pedernal, o como la iguana cazada para darle a tus hijos algo de comer…

 

Yo hice de tu esquite y tu miel mi alimento preferido y con tu amistad una de mis joyas más queridas, el Tepeste y el petate, el cardenal, la rana y el coyote arrullaron mis noches de vigilia y dulce cañamilpa.

 

Obregón te convirtió en soldado y Cárdenas en ejidatario, pero nadie te libró de los caciques y politicos corruptos que se apoderaron de tus tierras, cachoras, y mapaches, del tejón, la cascabel, el tigrillo y el escorpión.

Por eso ¡ hermano indio! Tu arco y el machete, la onda y la daga, la coralillo y la tarántula hicieron lo demás.

 

La patria te debe indio cambujo, las grandes hazañas que Alvaro Obregón reportara a la Revolución y que fueron más tuyas que suyas. Por todas esas cosas que tu historia no ha contado, mi canjillón le canta a tus tribales embrujos para decirte ¡tribu consentida! Lo que los gobernadores Pluma Blanca, Cajeme, y Tetabiate, imitando a Píndaro y su Grecia, defendieron palmo a palmoa su dios de palofierro y a un pueblo que es historia, es ejemplo de férrea resistencia y brevía reciedumbre.

 

Por eso ¡tribu hermana! Yo te pido un ultimo favor, que la morir me dejes el diminuto punto de la última letra que lleve tu nombre ¡TRIBU YAQUI!

 

Jorge Issachtts Corrales

 

 

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