LAS NUEVAS CIUDADES PARA EL TURISMO. CASO PUERTO PEÑASCO, SONORA, MEXICO

Puerto Peñasco es una ciudad sonorense ubicada en el noroeste del estado y vecina a Estados Unidos, al norte del Golfo de California o Mar de Cortés (ver figura 1). En años recientes el turismo se constituyó en una actividad relevante que afectó a la comunidad y a la economía dedicada a la pesca, para constituirse en una de las ciudades de más rápido crecimiento en el noroeste de México. Las políticas públicas nacionales y estatales y la inversión privada en materia de turismo se orientaron a convertir a Puerto Peñasco en un enclave dirigido principalmente a los norteamericanos del suroeste de Estados Unidos.

 

La derrama económica y la creciente oferta de empleos ligados al turismo posibilitaron que Puerto Peñasco aumentara rápidamente su población y creciera la mancha urbana. Sin embargo, los problemas de tipo ambiental prosperaron. El turismo playero no necesariamente tiene un efecto positivo en cuanto a la sustentabilidad de la actividad. El turismo y el asentamiento urbano demandan altas cantidades de agua, por consiguiente se abaten los escasos mantos acuíferos del desierto y aumenta la intrusión salina, las zonas de manglares son arrasadas para levantar cortinas de hoteles y condominios, los campos de golf sustituyen a las dunas de arena y el entretenimiento de tipo motorizado acaba con la flora desértica.
El turismo también tiene un costo social y urbano significativo, el crecimiento acelerado de la ciudad se liga a un progreso de la precarización de las condiciones de vida de los nuevos residentes, tenencia ilegal de suelo urbano, encarecimiento del suelo urbano, aumento de la inseguridad y la imposibilidad del gobierno local de proveer de equipamiento e infraestructura urbana, además de planear y conducir el crecimiento de la mancha urbana. Las nuevas zonas de turismo playero no son accesibles para la población más que en calidad de trabajadores y empleados en los servicios.
Las expectativas de desarrollo para este puerto turístico de acuerdo a las políticas públicas implementadas por el Estado y los empresarios del turismo son por demás relevantes. Así lo demuestra la creciente inversión inmobiliaria, el aumento de la plusvalía del suelo urbano, el crecimiento poblacional y las transformaciones del paisaje costero. Esta situación plantea un escenario futuro con bastantes retos en la forma como se hace  ciudad.
Puerto Peñasco representa la creación de un nuevo centro turístico playero en nuestro país. De allí ofrece un escenario abierto a los estudios urbanos y territoriales, más aún tratándose de un caso fronterizo que se aleja del tradicional turismo norteamericano de fin de semana que consume “mexican curios”, diversión y servicios médicos, como en Tijuana, Ciudad Juárez o Nogales. Además, ofrece la posibilidad de abundar en el urbanismo de tipo defensivo que representa la oferta de condominios para norteamericanos a lo largo de la zona costera, incipiente aún en Puerto Peñasco, pero que apunta a la similitud con los casos de Playas de Rosarito y Ensenada en Baja California.
El objetivo del trabajo será observar los procesos de segregación socio-espacial y de fragmentación urbana que en Puerto Peñasco trajo consigo el desarrollo de la actividad turística, observable en las franjas de playa urbanizadas, la ciudad y la arquitectura globalizada.
 

El turismo fronterizo
El turismo fronterizo tradicionalmente es una actividad que se distingue por ser practicada por norteamericanos que tienen una estancia menor a un día en las ciudades fronterizas y un gasto promedio muy bajo en las actividades ligadas al entretenimiento, el consumo de artículos artesanales y servicios médicos. En años recientes, el turismo fronterizo presenta una cara a tono con el proceso internacional y la masificación de la actividad. La transformación de ciudades como Ensenada, Los Cabos, Playas de Rosarito, Loreto y más recientemente Puerto Peñasco, son indicativas del proceso de turistificación. Para esto se aprovecha la localización fronteriza de las ciudades de playa y sol cercanas al sudoeste norteamericano y la preferencia de los turistas por viajar en automóvil.
Caso Puerto Peñasco
El impulso del desarrollo turístico operado en Puerto Peñasco en los últimos años, es resultado de la inversión privada en grandes hoteles y condominios de segundas residencias y las políticas públicas emprendidas por los gobiernos federal y estatal, tendientes a la promoción del destino y la creación de infraestructura turística. Sus 110 kilómetros de litoral lo hacen poseedor de un recurso muy valioso para la explotación de la actividad pesquera y la promoción del desarrollo turístico.
El Programa Mar de Cortés implementado por FONATUR considera a Puerto Peñasco uno de sus principales polos de desarrollo turístico por lo cual forma parte de los Centros Turísticos Integralmente Planeados (CTIP). El Programa Mar de Cortés considera que Puerto Peñasco debe tener un desarrollo turístico sustentable. Por ese motivo, se impulsa el turismo y las inversiones favoreciendo el equilibro entre la actividad turística y el medio ambiente, el desarrollo urbano y la aptitud territorial. Sin embargo, los planes  y programas públicos chocan con la depredación ambiental de la franja urbana para el turismo, el crecimiento desbordado de la ciudad  sin regulación y la ocupación del territorio sin medios redistributivos entre el turismo y la marginalización creciente de los pobladores locales.
 

El fenómeno del turismo tiende a intensificarse en Puerto Peñasco. En el año 2006 1, 751,810 turistas extranjeros visitaron el pequeño puerto. Actualmente Puerto Peñasco cuenta con una oferta de 10,924 cuartos, de los cuales el 30% pertenecen a la modalidad de hoteles y tiempo compartido (ver figura 2) y el 70% restante se refiere a viviendas de segunda residencia. Otra modalidad importante del turismo es la oferta de espacios (trayler park) con todos los servicios para los norteamericanos que viajan en automóvil.

Figura 2. Franja Hotelera de Sandy Beach.
Fuente: Archivo personal.
 

 

 

 

 

 

Puerto Peñasco cuenta con 45,000 habitantes y crece a una tasa anual del 7.4%, 6 veces más que el promedio estatal y nacional.  Se calcula que el 40 % de la población del puerto proviene de otros estados del país, si se considera que en Sonora el 16% de los habitantes no son originarios, el porcentaje para Puerto Peñasco es muy alto. Sinaloa, Baja California y Jalisco son los estados proporcionalmente más importantes en el envío de inmigrantes a la ciudad. El crecimiento explosivo de la población se deriva del impulso económico que ha tenido la localidad a partir de las políticas gubernamentales y el flujo de la inversión privada nacional y extranjera. En consecuencia, se generan diversos fenómenos paralelos tales como la demanda de espacios, servicios públicos y vivienda, así como calidad de los mismos.
 

 

Jesus Angel Enriquez Acosta
Universidad de Sonora

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