'Did You Hear....' Category


NaturArte en Puerto Peñasco

Wednesday, June 3rd, 2009

Naturaleza

Entre uno de los desiertos más áridos del planeta El Gran Desierto de Altar y uno de los mares más ricos El Golfo de California, se encuentran los esteros del Golfo Norte de California, lugares únicos de gran belleza natural y extraordinaria biodiversidad

Este increíble escenario es el hogar del Corredor Ecoturístico NaturArte, actualmente integrado por 3 negocios en el estero Morúa municipio de Puerto Peñasco y 1 en la Ciénega de Santa Clara municipio de San Luís Río Colorado, con planes de expansión a los diferentes esteros de la región. En Puerto Peñasco hay seis de estos esteros: Bahia Adair, la Cholla, Morua, La Pinta, Almejas, La Salina y San Francisquito .

Cooperativa Aquamar : Kayaks Noemí
Una pequeña cooperativa familiar con más de 20 años cultivando ostión, que ofrece ahora el servicio de renta de kayaks. Durante tu visita disfrutarás de hermosos paisajes y de un mural que muestra la visión a futuro para el Estero Morúa, la armonía entre el hombre y la naturaleza. No te vayas sin platicar con Don Carlos o con Don Conrado, las almas de la cooperativa.

Cooperativa Punta Roja
Esta cooperativa te ofrece la oportunidad de convertirte en ostricultor por un día. Experimentarás su estilo de vida y disfrutarás los manjares producto de su trabajo. Los miembros de la cooperativa han participado con el CEDO en diferentes cursos como: interpretación ambiental, inglés y planeación ecoturística.

Cooperativa Única de Mujeres : Restaurante El Barco
Primera cooperativa ostrícola en el Estado de Sonora. Seis socias y un socio operan la granja y el Restaurante “EL Barco”, decorado con un mural en el que se pueden observar algunos de los habitantes del estero. Disfruta la hermosa vista del Golfo de California acompañado de una refrescante cerveza, unas tostadas de ceviche o una docena de ostiones frescos.

Ejido Luis Encinas Johnson
Está localizado dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. Este grupo formado por 44 familias dedicadas al cultivo de algodón y trigo principalmente; ofrece desde 1993 paseos en canoa, tours de observación de aves, pesca deportiva y servicio de cabañas en la “Ciénega de Santa Clara”.

Centro Intercultural de Estudios
de Desiertos y Océanos (CEDO)

Organización no Gubernamental sin fines de lucro, dedicada al estudio y conservación del Golfo de California. En su centro de visitantes ubicado en el fraccionamiento “Las Conchas”, podrás obtener mayor información sobre NaturArte y disfrutar de numerosas exposiciones y pláticas. No te vayas sin conocer la tienda de regalos construida con llantas y latas.

El CEDO es parte del Proyecto de Geoturismo de la National Geographic Society, “Centro para Destinos Sustentables” y miembro de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecoturismo.

La excursión comienza en las instalaciones del CEDO con una introducción a este increíble lugar, punto de encuentro entre el mar y el desierto. Para esto recibirás una de las ya tradicionales platicas de historia natural del CEDO donde un experto te explicará las características ecológicas, geológicas y culturales que hacen de esta zona un lugar único, te mostrará el esqueleto de una enorme ballena, caparazones de tortugas marinas y una casa ambiental construida con llantas y latas.

Ya un poco más informado te dirigirás al estero Morúa situado a 7 km del poblado de Puerto Peñasco, conocerás a los integrantes de una cooperativa dedicada desde hace más de veinte años al cultivo del ostión, ahí un guía local te platicara sobre su forma de vida y el sistema de producción que les ha permitido subsistir aprovechando sus recursos naturales de manera sustentable.

En el estero uno de los guías naturalistas de CEDO te llevara a descubrir la gran biodiversidad de especies que ahí habitan, te enlodaras un poco, conocerás al famoso cangrejo violinista que desarrolla una tenaza mas grande que la otra para llamar la atención de las hembras, levantando rocas veras estrellas de mar, erizos, almejas y mucho mas.

Si alzas la vista podrás observar diferentes especies de aves que ahí habitan como águilas, garzas, gaviotas, aves adaptadas a alimentarse en la zona del estero como el zarapito piquilargo y algunas especies endémicas como el charran mínimo.

Para terminar disfrutarás de una deliciosa mariscada donde te deleitarás entre otras cosas, con guisos preparados con los ostiones más frescos que puedas encontrar, cultivados, cosechados y cocinados en el mismo lugar por las mujeres de la Cooperativa Única de Mujeres del Estero Morúa.

Duración: aproximadamente 6 horas.

Lo que podemos ver:
• Hermoso paisaje estuarino.
• Cangrejos violinistas, jaibas, caracoles, anémonas, pulpos, anguilas, y mucho más.
• Aves como garzas, ostreros, gallitos, zarapitos, limosas, martín pescador entre otras aves playeras.
• Plantas halófitas (adaptadas a vivir en agua salada).
• Segundo mayor fenómeno de mareas del continente.

Requisitos:
• Entre 12 y 60 años de edad
(menores de 12 años acompañados por un adulto)
• Buena salud
• Puntualidad*

*La puntualidad es muy importante ya que los tours están programados tomando en cuenta el nivel de las mareas.

Recomendaciones:
Traer gorra, bloqueador solar, zapatos que se puedan mojar para mojar. Binoculares y cámara en bolsas de plástico ziplock.

NaturArte
Edificio Agustín Cortés
Fraccionamiento Las Conchas
Puerto Peñasco, Sonora, México

Teléfono en México : (638) 382 0113 & (638) 382 0115
Teléfono en E.E.U.U.: (520) 829 4501

naturarte@cedointercultural.org

Para más información acerca de NaturArte:

Francisco McManus
francisco@cedointercultural.org

Interno/a
intern@cedointercultural.org

 

www.cedonaturarte.com

Una travesía por el Gran Desierto de Altar

Tuesday, May 26th, 2009

Creo que desde chico me gustaba el Desierto. Recuerdo que buscaba en el vídeo club cualquier película en la que mostraran imágenes de dunas. Esas formaciones de arena me parecían totalmente intrigantes. A los diez años el Desierto era para mi un mundo misterioso, inalcanzable, algo de las películas.

Hace tres años estuve por primera vez en un Desierto cuando escale junto con otros cuatro amigos, El Escudo, la pared Norte del Picacho del Diablo. Desde su cumbre se puede observar el desierto en la que esta enclavada, el resto de la sierra de San Pedro Mártir, El mar de Cortéz y más allá, en el continente, El Gran Desierto de Altar en Sonora.

El Desierto de Altar forma parte de la reserva de la biosfera del Pinacate y se continua más allá de México como el Desierto de Arizona. Siendo el lugar más cálido de todo el hemisferio Norte con temperaturas máximas de casi 60°C y uno de los más secos, no es de extrañar que forme parte del México desconocido.

En la antigüedad, su basta región era el hogar de un grupo del que sabemos realmente poco, los Hohokam, quienes ya habían desaparecido para la llegada de los españoles. Sin embargo su linaje sobrevivió en los Pápagos, un exitoso pueblo que subsistía de la Caza y recolección. De naturaleza nómada, los Pápagos solían recorrer, sobre todo en invierno, las arenas de Altar. Hoy sobreviven menos de 400 que viven diseminados entre Arizona y México. Los Pápagos son un pueblo unido fuertemente a la naturaleza. Ellos creen en “el hermano mayor”, un espíritu que los guía hacia el buen camino en la vida y que protege a la naturaleza.

Altar es una desierto tan grande que todavía guarda muchos rincones sin hoyar y eso es precisamente lo que queríamos, no solo ir por donde los demás han ido ya.

En 1540 Francisco Vázquez Coronado cruzó una parte del Desierto. Hacia 1700 el padre Kino había hecho también algunas incursiones, pero se podría considerar que la primera travesía completa, por lo menos documentada, fue realizada en 1977 por cuatro alpinistas de la UNAM. La expedición bajo el mando de Armando Altamira , partió del kilómetro 100 de la carretera Sonoita – San Luis Río Colorado, continuando hacia el sur entre los meridianos 113°50’ y 114°00’, para llegar a Puerto Peñasco cuatro días mas tarde, habiendo recorrido aproximadamente 80Km.

Desde entonces ha habido varias expediciones que han logrado cruzar altar desde diversos puntos, como las dirigidas por José Cruz Narváez quien incluso realizó un intento con Eduardo Tovar para hacerlo en verano. Sin embargo todas ellas se concentran en la parte oriental y ninguna, por lo menos que nosotros sepamos, se había metido de lleno en la zona occidental de dunas gigantes tipo erg, que es una de las más grandes y continuas del planeta.

La idea de cruzar Altar surgió precisamente de platicar con Eduardo sobre su experiencia. Más tarde estuve en el Picacho, donde me convencí de querer cruzarlo. Pero no fue hasta diciembre del año pasado que junto con Elvia Ramírez, lleve a cabo mi sueño.

 

El encuentro con Altar fue algo sobrecogedor. Bajamos de la camioneta de Francisco Contreras, de la oficina del Municipio de San Luis Río Colorado, cerca de un paradero de carretera llamado La Joyita. El viento tormentoso nos obliga a ponernos los gogles rápidamente. Nos alejamos un poco de la carretera para sacar el equipo de la mochila. Polainas, bastones, brújula, GPS, mapas, me pongo a la espalda la mochila y comenzamos a caminar. Paso a paso nos vamos acercando hacia la primera duna gigante de lo que convertiría en una extensión inagotable de colosos de arena. El viento nos comenzó a hablar, gritar, rugir, fue la primera voz de Altar. Después llegarían más. Nos detenemos un momento a tomar fotos -¡huy!, se esta trabando- al parecer se le había metido arena a la cámara.

-¿Quieres descansar?- le pregunte a Elvia mientras guardaba la cámara.

-No, mejor seguimos- era medio día pero el calor no era lo que esperábamos, nos habíamos preparado para una temperatura de 30-40°C, pero en vez de eso estábamos poco arriba de los 20°C. Aún cuando caminábamos a buen paso, avanzábamos lentamente. El suelo casi siempre arenoso hacia la marcha pesada. Aquí y allá algunos claros de suelo duro.

Altar no es un lugar del todo sin vida, incluso en la zona de dunas gigantes se pueden encontrar pequeños arbustos en las hondonadas. Estos arbustos pierden todas sus hojas y secan sus tallos, manteniendo solo las raíces vivas, de tal forma que a la vista parecieran muertos. Sorprendentemente esta vegetación puede mantenerse así de una lluvia a la otra, lo cual puede llevar incluso dos años, pero al caer el agua, reverdece, se llena de hojas y flores, para volverse a secar y esperar.

Teníamos muchas ganas de llegar a la zona de dunas gigantes, pero a la vez nos daba miedo, pues sabíamos muy bien que más allá estaba lo desconocido. Ese miedo primitivo que se siento con todo el cuerpo. No el miedo de morir, el miedo de desaparecer. ]Así de solos estábamos en Altar.

Un mar de arena detenido en el tiempo, es lo que parece la zona interior de Altar. Llegamos a ella para el atardecer, uno de los atardeceres más dulces que he visto, es como si Altar tan poderoso como se nos presentaba, nos diera la bienvenida. Justo entonces, mientras sacaba algo para comer, vimos un pequeño escarabajo con el que entablamos amistad. Era una miniatura que dejaba sus diminutas huellas en la fina arena del Desierto. ¿Cómo puede haber vida tan delicada en esta mundo extraño? Extraño, obviamente para nosotros. De hecho yo sentí desde que bajamos de la camioneta, que todo aquello era un sueño. Me parecía que ya lo hubiera vivido. Y quizás haya sido así, pues antes de estar realmente en él, debo haberme imaginado caminando por sus arenas un millón de veces.

Pero la noche cayo pronto, demasiado pronto, pues cruzamos la zona de dunas gigantes prácticamente en la oscuridad de la noche. Afortunadamente la luna brillaba llena en un cielo colmado de estrellas, lo cual facilitaba un poco la visibilidad. Sin embargo si de día Altar parece otro mundo, de noche el tiempo parece detenerse, el paisaje se transforma con cada paso como si se fuera creando conforme se planta el pie y la percepción se altera por completo. Esto combinado con el hecho de que no dormimos causa que mis recuerdos sobre esta parte sean un tanto extraños. La idea de caminar de noche y descansar o dormir si fuera posible en las horas de calor, obedeció a una experiencia que tuve en el desierto de Coahuila, donde estuvimos a muy altas temperaturas. Ahí entendí que el Desierto es la dictadura del sol. Ahora se que en diciembre Altar es apacible, benigno, aunque hay que tener cuidado con las tormentas de arena. Sin embargo en cualquier otra época del año, sobre todo en verano, nuestro planteamiento no solo sería correcto, si no quizás el más adecuado.

El Desierto es un lugar silencioso, de hecho en las 34 horas que nos llevo la travesía, Elvia y yo hablamos francamente poco. En un principio, mi dialogo interno era sumamente activo. A mi mente recurrían constantemente las advertencias, concejos y reproches de multitud de personas que antes de irnos nos advertían: les falta experiencia, no están preparados, es muy peligroso, hay narcos, hay muchas víboras, ¿cómo vas a ir con una mujer? Inclusive se nos negó el apoyo por el club al que pertenecemos, el de la UNAM, por razones que no llegue a entender. A veces uno quisiera no tener que decirle a nadie sus planes, pero aún entre todas las críticas, encontramos gente que nos apoyo sin cuestionamientos. Afortunadamente tuvimos el apoyo de El Séptimo Grado, contamos con asesoramiento del Herpetario de la Facultad de Ciencias de la UNAM, así como de sus autoridades.

Extrañamente cuando uno tiene un sueño y ese sueño no concuerda con las ideas de la sociedad, todo el mundo trata de disuadirnos de abandonarlo. Pero poco a poco en el silencio de Altar, mi mente fue quedando en calma y una vez que deje de escuchar a todas esas voces, pude tanto escuchar la mía propia como la de Altar. Altar me enseño muchísimo, pero sobre todo me hizo sentir de una manera pragmática que era parte de mi. En algún momento del viaje, perdido en la inmensidad del Desierto, algo en mi se derrumbo. Eso que se derrumbo fue la ilusión de Yo soy diferente de Altar. De que soy diferente del escarabajo del que hicimos amistad. Por un instante me sentí profundamente ligado a todos los Espíritus de la Tierra. Y eso me conmovió.

Poco antes del amanecer nos detuvimos bajo la hipótesis de que mientras siguiéramos caminando el Sol nunca saldría. Y es que necesitaba ver un mundo reconocible.

En vueltos en mantas térmicas, castañeando por el frío, esperamos el amanecer. Así algunos minutos después, que parecieron horas, llego el aurora que con su canto nos lleno de energía para reanudar la marcha. Solo nos faltaban unos veinte kilómetros, pero eso nos llevo todo el día y todas nuestras fuerzas. Alcanzamos la carretera al llegar la oscuridad, después de 34 horas casi continuas de caminata. Doloridos y fatigados esperamos a que alguien nos diera aventón. Eso era lo único que nos faltaba, tener que pasar la helada noche, sin bolsa dormir y con poca ropa, esperando que alguien llegara por nosotros. Afortunadamente una pareja que iba rumbo a Tijuana nos llevo. Cuando llegamos a la misma habitación de hotel en la habíamos estado, mi sentimiento de que todo aquello había sido un sueño se fortaleció. Pero “La vida es sueño y los sueños, sueños son” dice Calderon de la Barca.

Me acosté en la cama y soñé con Altar, con todo lo que había vivido.

Los Pápagos son un pueblo muy apegado a la naturaleza que cree en las enseñanzas del mundo de los sueños. Para ellos existe un espíritu guía que les ayuda a encontrar el buen camino en la vida y que les habla muchas veces en sueños. Ese espíritu se llama “el hermano mayor” o por lo menos así lo traducen los libros. Ese espirito, además de ser un guia, es el protector de la naturaleza. Yo encontré en Altar un “hermano mayor”, pero me di cuenta que la relación es mutua. Si uno escucha, el Desierto, la Montaña., una pared, el viento o una planta, nos pueden guiar. Pero esta en nosotros el convertirnos también en sus “hermanos mayores”. El papel de proteger al Espíritu de la Tierra es nuestro. Como yo, todos hemos recibido no solo lecciones, sino comida, agua, cobijo y mucho amor de la Tierra. A mi me hablo el Desierto, pero a ti te pude hablar otro espíritu de la Tierra y si lo escuchas oirás que te esta pidiendo que seas su “hermano mayor”.

Por Oliver López

Ecoaventuras en Puerto Peñasco (Sonora)

Sunday, May 17th, 2009

Puerto Peñasco no es sólo el desarrollo turístico de torres de condominios, extensas playas y excelentes restaurantes. También es un sitio donde pululan infinidad de criaturas marinas, desde raros invertebrados hasta juguetones lobos marinos; y lo mejor de todo es que hay quienes se preocupan por proteger todo este caudal de vida acuática.

En recientes ocasiones hemos presentado a Puerto Peñasco como destino de descanso y diversión en pleno auge. Sin embargo, este rincón al norte de Sonora es también un sitio excepcional por las riquezas naturales que la rodean. Para quien esté dispuesto a ir en su búsqueda, le recomendamos recurrir al Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO), una organización no gubernamental (ONG) binacional (su otra sede está en Tucson, Arizona), dedicada a la investigación y conservación del alto Mar de Cortés y el Desierto Sonorense. Desde su fundación, en 1980, ha defendido —incluso en procesos judiciales— espacios naturales y formas de desarrollo sustentable que se ven amenazados por el rápido crecimiento económico de la región. En forma paralela, esta ong realiza una amplia labor educativa y de promoción de la conservación que incluye “ecoaventuras”.

Por el Acuario del Mundo

Las ecoaventuras, siempre sorprendentes, son visitas guiadas a distintos rumbos naturales de la zona. Las hay por las grandiosas dunas, volcanes y sahuarales de la cercana Reserva de la Biosfera del Pinacate y Gran Desierto de Altar. Sin embargo, las más novedosas son las visitas de orientación acuática. La más sencilla de éstas es la de “pozas de marea”, por alguna de las playas de la ciudad. El alto Mar de Cortés es una zona de grandes mareas y su nivel suele subir y bajar varios metros, dos veces cada 24 horas (con luna llena o luna nueva, el desnivel llega a los siete metros). Al bajar el nivel del mar descubre una ancha franja costera. Y ahí, en los agujeros de las áreas rocosas, quedan atrapados cientos de animales marinos. En el paseo, los guías muestran poza por poza. Levantan las piedras con cuidado para ver a las raras criaturas presentes: caracoles, pepinos de mar, lapas, camarones pistola (que espantan a los intrusos con ruidos como de disparos), anémonas, estrellas de mar y hasta pulpos que para ahuyentar a los humanos arrojan su tinta oscura…

Otra de las ecoaventuras es por los esteros de la costa desértica cercana, como el estero Morúa, nueve kilómetros al oriente. El recorrido se puede hacer a pie o en kayac. La vegetación es pobre en relación a los exuberantes esteros del sur de México, pero lo verdaderamente impactante del lugar es la presencia de incontables aves tanto residentes como migratorias. En una excursión durante marzo avistamos en unos cuantos minutos y sin mucho esfuerzo más de veinte especies diferentes: garzón cenizo (Ardea herodias), garza blanca (Egretta thula), achichilique de pico amarillo (Aechmophorus occidentales), limosa canela (Limosa fedoa), playero pihuihui (Catoptrophorus semipalmatus), además de muchas variedades de patos, avucetas, cercetas, zarapitos, ibis, gaviotas y pelícanos.

 

Danza con lobos

La ecoaventura más espectacular que ofrece el cedo es en San Jorge, una isla rocosa a unos 40 kilómetros al sureste de Puerto Peñasco. Este promontorio de 41 hectáreas es residencia de pelícanos, bobos (cafés y de patas azules), gaviotas, cormoranes y murciélagos. Hasta hace unos años también lo era de ratas comunes, que habían sido introducidas accidentalmente a la isla por barcos guaneros en el siglo XIX y que fueron erradicadas por el cedo y otros grupos ambientalistas. Sin embargo, los habitantes más llamativos de San Jorge son sin lugar a dudas los lobos marinos (Zalophus Californianus), que ocupan cada metro de su línea costera. Son alrededor de tres mil individuos en una de las colonias con mayor densidad de población de todo el alto Mar de Cortés. Las embarcaciones del cedo suelen acercarse a la costa (en áreas permitidas), donde los viajeros pueden nadar, esnorquelear o deslizarse en kayac. Y como aquí los lobos viven sin temores, ocurre el milagro de que ejemplares jóvenes de estos amistosos mamíferos marinos hacen coro en torno a los humanos y se ponen a jugar y a nadar con ellos. En esos momentos uno entiende por qué han llamado al Mar de Cortés, “Acuario del Mundo”.

 

Cómo contactarlos

El cedo está en Camino a Las Conchas (a seis kilómetros de Puerto Viejo). Su página web tiene el calendario de actividades, entre las que se encuentran las ecoaventuras aquí reseñadas.

www.cedointercultural.org

Teléfono: 01 (638) 382 0113

Un Lugar de Extremos

Thursday, April 23rd, 2009

Las Mareas en el Alto Golfo de California

 

Cualquiera que haya pasado un día en la playa en Puerto Peñasco, durante la luna nueva o llena, seguramente ha apreciado las mareas que de manera sobresaliente suben y bajan dos veces al día en la costa.

 

El Alto Golfo de California (desde Puerto Peñasco y San Felipe hasta el Delta del Río Colorado), tiene un rango de mareas de los más extremos del mundo, con cambios en el vertical del más de casi 9m (27 ft) entre las mareas más altas y las más bajas. La distancia que recorre la marea varia tremendamente y depende de la pendiente de la playa o de otro cuerpo de agua. Comparado con otros lugares en el Golfo de California, el Alto Golfo tiene el rango de mareas más extremos de todos. Cuando la marea sube, entra en el somero y angosto Alto Golfo, lo cual hace que el agua se eleve a un nivel muy alto, y conforme va bajando la marea, el agua sale vaciando la orilla, algo así como el agua entra y sale de una tina de baño. Estos conspicuos rangos de marea ocurren en varios lugares del mundo que también tienen bahías cerradas y someras, bajo la Bahía de Fundy en Canadá. En el Golfo Norte de California, cada día tenemos dos mareas bajas y dos mareas altas, lo que es conocido como un patrón semidiurno.

 

Las mareas son el resultado de muchos factores que ocurren al mismo tiempo, siendo los más importantes la atracción gravitacional del Sol y la Luna sobre la Tierra, y la fuerza centrífuga de la Tierra en rotación. El efecto combinado de estas dos fuerzas, crean dos bulbos de agua, uno en el lado de la Tierra que ve hacia la Luna, y el otro en el lado opuesto. Estos dos bulbos de agua representan las mareas altas, y la correspondiente falta de bulbos son las mareas bajas.

 

Más o menos cada quince días, durante la Luna nueva y la Luna llena, cuando el Sol, la Luna, y la Tierra se encuentran alineados, se produce el máximo rango de mareas, también llamadas mareas vivas. En la interfase de la Luna nueva y llena, durante en cuarto menguante y cuarto creciente, el Sol y la Luna no están alineados y ejercen su atracción gravitacional a 90° uno del otro, por lo que las fluctuaciones de la marea son mínimas. A estas mareas se les conoce como mareas muertas. Durante las mareas vivas en el Alto Golfo, las mareas bajas tienden a presentarse en las mañanas y en la tarde.

En el Alto Golfo de California, las mareas extremas crean fuertes corrientes y dirigen el patrón de circulación de toda la región, así como los movimientos del agua cerca de la costa. Las mareas afectan la distribución de los sedimentos y nutrientes, así como los movimientos de las larvas, y otros seres vivos. En el mar abierto, los patrones de migración y alimentación de mamíferos, peces y aves se encuentran influenciados por las mareas. Incluso las actividades de los pescadores dependen de las mareas, ellas determinan cuándo, como y donde ellos pescan. En la orilla, miles de organismos invertebrados y algas, son alternativamente cubiertos y expuestos al desierto circundante por las mareas.

 

Esencialmente, cualquier actividad de los visitantes de las playas del Alto Golfo, debe estar sujeta al rítmico ir y venir de las mareas.

www.cedointercultural.com

Una mágica combinación

Thursday, March 26th, 2009

Las aguas del Mar de Cortes, son reconocidas por visitantes nacionales y extranjeros, como apacibles, calidas y llenas de vida marina, gracias a las características de ser un golfo y a los nutrientes que arrastra desde tierras arriba el Río Colorado y demás ríos y arroyos que en épocas de lluvia desembocan en esta hermosa región del Pacifico.

 

Asimismo, sus playas son de gran interés turístico pues mezclan en una región, el océano, arenas blancas y finas, atractivos como cerro prieto, área protegida como El Pinacate, entre otras maravillas naturales, con complejos de ingeniería, convertidos en lujosas estancias de hospedaje con todos los servicios que requieren  los visitantes de la categoría gran turismo.

 

Desde la parte sur del puerto y especialmente a 30 kilómetros se encuentra el mega desarrollo, Mallan Palace que ofrece sus servicios, sin embargo continua en proceso de construcción para cubrir cabalmente los miles de espacios programados, en hoteles, condominios y villas. Este desarrollo de enorme proporción se encuentra en el Estero La Pinta, muy cerca donde desemboca el Rió Sonoyta, que le da un gran atractivo para muchas actividades recreativas.

 

Hacia el norte y continuando por la playa se encuentran otros lugares como San Jorge, La Joya y Encanto, donde se asientan construcciones residenciales de gran valor comercial y que invitan a la reflexión espiritual y relajación corporal, en un contexto de pureza natural.

 

Continuando hacia el puerto se encuentra el estero Morua, lugar de gran magnetismo por albergar a diversas aves neotropicales y acuáticas, que son una delicia para los observadores aficionados de estas especies, así como para aquellos que gustan disfrutar de moluscos en su concha, donde se cumple la escuchada frase “del mar a su paladar”.

 

Un lugar muy visitado y habitado es sin lugar a dudas la playa denominada Las Conchas, lugar de roca y arena en donde habitan varias especies de algas y moluscos, a la ve que se ubican condominios, villas y casas de playa.

Sonora Turismo Magazine

La Danza Volcanica del Pinacate

Sunday, February 1st, 2009

Según algunos, el Pinacate debe su nombre a un diminuto escarabajo de intenso color negro que abunda en estas tierras. Una versión muy difundida refiere la semejanza del perfil de la Sierra Santa Clara con el mencionado insecto.
A pesar de ser una de las regiones más áridas de México, y uno de los ligares más calurosos de América del Norte, esta zona es muy interesante desde varios puntos de vista. Uno es el geológico, pues allí se encuentra una vasta concentración de volcanes –existen aproximadamente 400 conos de ceniza y volcanes de origen explosivo-. También hubo presencia humana desde tiempos ancestrales, como atestiguan infinidad de evidencias encontradas en sitios sagrados y ceremoniales de los tohono o’odham o pápagos.
La escasez de la lluvia no ha impedido el desarrollo de una importante diversidad de especies biológicas, lo que le hizo acreedor al título de Reserva de la Biosfera en 1993, y en 2007 fue elegido como una de las 13 maravillas naturales del país.
Este complejo de volcanes ofrece excelentes oportunidades para realizar actividades de aventura y observación de la naturaleza. Uno de los retos consiste en el ascenso a la Sierra de Santa Clara. Allí destacan dos picos: el Carnegie (mil 150 metros de altitud) y el Pinacate (mil 2009 metros), el más alto del área. El esfuerzo que implica escalarlo se ve recompensado por una de las experiencias más gratificantes: la visión de esa lunática combinación del paisaje volcánico y desértico, lleno de dunas que parecieran engullir a los volcanes de la serranía. Por si fuera poco, es un mirador privilegiado del cercano Golfo de California o Mar de Cortés.
Otro aspecto de interés es la observación de flora, en especial las cactáceas, entre las que destacan los saguaros y ocotillos. Con un poco más de suerte, es también posible observar fauna. En lo alto de la serranía hay borregos cimarrones y, en las planicies, venados bura, tortugas del desierto, monstruos de Gila, correcaminos y berrendos. Algunas plantas y animales solamente viven allí o son endémicas del desierto sonorense; otras más están en alguna categoría de riesgo de extinción.
Recomendaciones

  • Existe una estación conocida como Ejido Los Norteños, situada en el acceso principal que está en el kilómetro 51 sobre la carretera Sonoyta-Puerto Peñasco. Allí hay que registrarse y se ofrece información pormenorizada, así como folletos con detalles de los sitios más importantes que se pueden visitar.
  • Es muy importante dar aviso de nuestra presencia a las autoridades de la reserva para recibir auxilio en caso de alguna contingencia o accidente.
  • La mejor época para ir a la reserva comprende los meses de otoño e invierno (de octubre a marzo), cuando hace menos calor. En primavera y verano las temperaturas son muy elevadas y se está expuesto a la deshidratación.
  • Llevar mucho agua (calcular de dos a tres litros diarios por persona), pues no hay fuentes naturales de abastecimiento.
  • Hay zonas de campamento y caminos bien establecidas para evitar el impacto humano descontrolado en la Región. En el Cono Rojo se puede acampar para subir a los picos Carnegie y Pinacate.
  • Los volcanes El Colorado y el cráter Elegante están entre los más representativos y de más fácil acceso. ¡No deje de admirarlos!

Escala magazine Jorge Neyra

El Pinacate y Gran Desierto de Altar

Monday, January 26th, 2009

Es una región volcánica que se encuentra ubicada en el extremo noroeste del Estado de Sonora. Comprende una superficie de 714, 556.5 hectáreas, con las cuales cubre parte de los municipios de Puerto Peñasco, San Luís Río Colorado y Plutarco Elías Calles.
Si pudiéramos observarla desde el espacio, esta región se vería como una mancha oscura rodeada de una gran zona de color claro junto a un hermoso mar azul, que acuna a las aguas del
Golfo de California.

Considerada a lo largo de la historia como una de las regiones más áridas e inhóspitas del desierto sonorense, dista mucho de ser una región biológicamente pobre. Es caracterizada por su inusitada belleza escénica y gran diversidad biológica marcada por actividad volcánica, lo cual la transforma en un laboratorio de geología a cielo abierto, atrayendo la atención de turistas e investigadores provenientes de diversas regiones del mundo.

Por su riqueza ecológica, el valor paisajístico de sus impresionantes volcanes y valiosa historia, el Pinacate fue declarado por decreto presidencial reserva de la biosfera el 10 de Junio de 1993.

Al Pinacate se llega siguiendo la carretera México 2, con una zona de entrada en el Km. 51 entre el tramo Sonoyta – San Luís Río Colorado.

La presencia humana en el Pinacate se remonta a muchos años atrás, donde los antiguos habitantes se dedicaban a recorrer el lugar desde los volcanes hasta las dunas y la costa del mar para obtener los recursos que les permitieran sobrevivir en el desierto.

Para lograr los objetivos de una reserva de la biosfera, está dividido en dos zonas núcleo y una zona de amortiguamiento. En las zonas núcleo, denominadas Sierra el Pinacate, Bahía Adair y Sierra del Rosario no se permiten actividades que alteren los procesos de los ecosistemas, mientras que la zona de amortiguamiento brinda sitios para la investigación, uso tradicional de los recursos y recreación.

La región del Pinacate y el Gran Desierto de Altar concentran alrededor del 18% de la flora registrada para el Estado de Sonora (553 especies) colmándose de gobernadora, sahuaros, choyas y ocotillos. Con las primeras gotas de lluvia el desierto se transforma y da pie a flores multicolores que germinan de la verbena de las dunas, la lila del desierto, mal de ojo y la rosa del desierto.

A pesar de las altas temperaturas del verano, la escasa lluvia y la falta de agua superficial, todos los grupos de vertebrados se encuentran representados. Existen 41 especies de mamíferos nativos y 5 más que se han introducido al ecosistema. Entre aves migratorias y residentes pueden encontrarse alrededor de 237 especies en las que podemos encontrar águila dorada, tecolotito y halcón cola roja. Se han registrado 45 especies de reptiles y 4 de anfibios, así como 3 especies nativas de peces y 2 más introducidas.

Sin embargo, no sólo los admirables paisajes y la gran riqueza biológica hacen del Pinacate un sitio especial, además en sus tierras vivieron durante miles de años grupos humanos que dejaron a su paso infinidad de evidencias consideradas actualmente sitios sagrados y ceremoniales de sus descendientes los O’odham o Pápagos.
Los cráteres del Pinacate son:
Cráter Badillo tiene quebraduras al revés de la pared norte y forma una cadena con los otros cráteres. Las selecciones de varias zonas pueden ser vistas a lo largo de la pared del cráter.

Cráter Molina (El trébol) se encuentra exactamente al sur del cráter Mc. Dougal. Como su nombre lo dice, está ensamblado en tres en líneas siendo formado por la intensidad de tres cráteres más pequeños; al norte empieza el más grande, los dos siguientes parecen ser pequeños círculos de maleza o copas los cuales tienen muchos fragmentos de basalto.

Cerro Colorado ubicado exactamente al norte de la corriente de lava, toma su nombre del color rojo del borde de las plantas y tierra; Es un círculo de plantas formado por vapor, a través de ciertos pies del viejo río verde, desde el material del círculo de la maleza estaba húmedo cuando hizo erupción.

Volcán Grande tiene 3,200 pies de diámetro y 950 de profundidad. Se encuentra al Sureste del cráter de Molina, tiene el círculo más grande de cualquier cráter: El círculo es muy tupido, alcanzando desde el fondo hasta el nivel de altura de dos coníferas, entre el cual permanece arriba lava sólida y abajo el círculo de maleza.

Cráter Mc. Dougal es el más grande de todos los cráteres, se encuentra al oeste del Badillo. Su altura es arriba de 5,000 pies de profundidad, con un elegante círculo de maleza, con fragmentos de basalto los cuales se encuentran en forma vertical en las orillas del cráter.

Cráter Caravajales está a distancia del suroeste, del cráter de Mc. Dougal. Es un pequeño círculo de fragmentos de basalto, casi cubiertos de arena y un cono central marcando la última actividad volcánica. En la zona de la reserva, la densidad de población es prácticamente cero, ya que en una superficie de 714,556 es donde habitan aproximadamente 200 habitantes; La mayor parte de ellos se dedican a actividades agropecuarias como la ganadería extensiva y la agricultura de baja escala; El nivel de ingresos es bajo; Los habitantes tienen buena disposición en cuanto a la protección del área.

Por todo ello visitar el Pinacate es encontrarnos con milenarios acontecimientos grabados en las obscuras rocas.
Sonora Turismo

OSTIONERAS

Wednesday, January 7th, 2009

Por : Edna Terrazas
Las ostioneras en Puerto Peñasco, tienen su historia entre los pobladores de esta ciudad debido a que en los anos 70’s cuando se decidió utilizar el Estero Morua para esta actividad ya se encontraba encallado una embarcación del tipo vikinga la cual cobro con éxito el ser llamado Barco Viejo, para lo cual los pobladores acostumbraban ir en paseo en fin de semana con su familia gracias a la poca profundidad de sus aguas.
Hoy en día este lugar es visitado actualmente por miles de turistas nacionales y extranjeros quienes gustan de apreciar el bonito paisaje pero también todos aquellos que degustan el suculento sabor de los ostiones recién extraídos del mar directamente a la mesa, además de rico ceviche de sierra y cochito, los precios son verdaderamente atractivos.
A tan solo 7 kilómetros de la ciudad rumbo a la carretera a Caborca por el área de las conchas encontraras el camino de acceso a las ostioneras, el cual se encuentra en muy buen estado, pueden acceder todo tipo de vehículos, únicamente hay que tener la precaución que si llevas carro chico, no bajar por la costa del estero puesto que las mareas en determinado momento del día suben y se llenan totalmente.
En esta área se encuentran tres ostioneras, visitando por nuestra parte la ostionera única de mujeres la cual es conformada por aproximadamente 16 socias y sus familias las cuales los fines de semana se turnan el área del restaurante para atender a turistas y comensales con sus platillos típicos del mar.
Si deseas saborear unos buenos ostiones recién extraídos del mar no dejes de visitar Las Ostioneras de Puerto Peñasco.

Puerto Peñasco. El edén sonorense

Tuesday, December 23rd, 2008

Desde lo alto se mira tan pasivo, resguardado por el desierto y el Mar de Cortés, resulta difícil imaginar siquiera un lugar así hasta que lo vives.

Tan sólo dar el primer paso es espectacular, pues la vista no te alcanza para distinguir dónde las interminables zonas de arena se funden con el azul intenso del Mar de Cortés, para convertirse en esplendorosas playas de cálidas aguas que te seducen… es la ambivalencia que despierta estar en parajes tan extremos que definen su personalidad. 

De ser un sitio de pescadores y aventureros en la década de los treinta del siglo pasado, ahora Puerto Peñasco se ha convertido en un paraíso para el placer y las compras. En sus más de 100 kilómetros de litoral, los grandes centros comerciales o restaurantes invitan a conocerlos y aunque tiene grandes y lujosos edificios, también hay una que otra calle que aún no olvida su legendario pasado. 

El destino preferido de todos
Su cercanía con los Estados Unidos lo convirtió en una opción para vacacionar e invertir en grandes complejos. Es uno de los sitios más visitados por los habitantes de Arizona o de San Luis Río Colorado por su fácil acceso, zona libre que permite a los estadounidenses entrar a nuestro país sin trámite alguno. Así, cruzan el desierto y disfrutan de un paseo por las dunas, ya sea en moto, en jeep o en sus casas rodantes, en especial cuando llega la tarde y el paisaje se torna rojizo con la caída del sol. Pero la presencia nuestros vecinos se nota también en los precios, ¡aunque pagues en pesos, el cambio te lo dan en dólares! 

La magia de este lugar es envolvente, ¡quise hacer de todo! bucear, esquiar, velear, pescar y dar un paseo en kayak; pero también me dediqué a curiosear por los elegantes complejos y centros comerciales. Así me topé con la Galería del Mar Bermejo, cuyos trabajos artesanales atraparon mi atención: vestidos hechos a mano, pinturas indígenas  y joyería de plata. 

Encuentro total con la naturaleza
En este rincón cosmopolita hay un espacio para el reposo y la reflexión, a pocos kilómetros esperan silenciosas y pasivas sus playas. Caminar y sentir la fina arena en los pies, disfrutar de sus apacibles aguas para después sumergirse en ellas es algo que no se puede evitar. Como mis ganas por sentir ese plácido mar eran muchas, contraté los servicios de un guía y me embarqué hacia Playa Hermosa para conocer la grandiosa vida marina, en verdad no podía creer que existieran animales como el pepino de mar o los gusanos de fuego. 

Las opciones de playa son muchas, para un pleno descanso nada como Las Conchas, y para hacer deportes acuáticos Sandy Beach es la mejor por su oleaje. 

Siempre me ha fascinado el mar y me atraen las emociones fuertes, por lo que no dudé ni un segundo para aventurarme en kayak por el estero Morúa. Se localiza aproximadamente a unos 8 kilómetros del puerto, la belleza de este sitio se manifiesta en un paisaje de dunas y mar que permiten la observación de muchas aves y donde se desarrolla una rica vida marina. Fue un paseo inolvidable que me permitió un encuentro total con la naturaleza. 

Para un buen paladar
La estadía en Puerto Peñasco o Rocky Point, como suelen llamarla sus visitantes del norte, se complementa con sus buenos restaurantes, en los que disfrutará de verdaderos manjares marinos como el caldo largo, la sopa de mariscos y el pescado zarandeado. También encontrará deliciosos platillos en el Mercado de Mariscos, donde le sugiero pruebe esa bebida tradicional de la que tanto se enorgullecen los sonorenses, la bacanora. Aunque es un trago fuerte, es una delicia; según me dijeron, se compara con los mejores destilados del mundo y ocupa actualmente, gracias al clima y al terreno donde se elabora, un lugar muy importante entre las bebidas representativas de México, así como el tequila y el mezcal. 

Podría contarles muchas vivencias más en lo que fue mi corta estancia por esta joya del Mar de Cortés, pero prefiero que ustedes, al igual que yo, se decidan a consentirse en  este paradisíaco lugar de cielo esplendoroso, donde les espera la calidez de uno de los rincones más hermosos del desierto sonorense. Deben descubrirlo y si ya lo conocen, seguro  se les antojará regresar. 

5 Imprescindibles
• Bucear en el Mar de Cortés.
• Recorrer sus elegantes centros comerciales.
• Tomar una que otra copa de bacanora, la bebida tradicional.
• Visitar la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
• Viajar en kayak por el estero Morúa.

Por : mexicodesconocido.com.mx 

Atrapan Calamar gigante en Peñasco

Monday, November 24th, 2008

Un calamar gigante fue atrapado en la bahía frente a las instalaciones del desarrollo Las Palomas.
José Ayala, El marcano, quien cargaba el animal, dijo que el calamar de quedó varado y unos pescadores lo atraparon.
El peso aproximado era de unos quince kilos y media mas de un metro y medio.
El calamar es un cefalópodo que posee una cabeza grande, y un cuerpo en forma de vaina. Su cuerpo (fortalecido por un esqueleto interno cartilaginoso) es esférico con dos aletas laterales. En torno a la boca hay ocho tentáculos con ventosas y dos contráctiles con el extremo ensanchado y aplanado. En estos últimos hay cuatro hileras de ventosas rodeadas de anillos de garfios quitinosos (córneos). Los tentáculos contráctiles, más largos que el resto, son prensiles, sirven para atrapar a la presa y llevarla hasta los tentáculos más cortos, que la sujetan hasta que es desgarrada por unas poderosas mandíbulas en forma de pico curvado.
El calamar puede nadar a mayor velocidad que ningún otro invertebrado expulsando agua de la cavidad del manto a través del embudo musculoso, que es una formación tubuliforme del pie y que posibilita su movilidad para realizar maniobras de cambio de dirección regidas por los ojos.
En lo que a tamaño se refiere, las distintas especies de calamares varían muchísimo. El calamar común de las costas orientales del Atlántico norte mide entre 30 y 45 centímetros de longitud, y el calamar gigante, que mide hasta 18 metros de longitud, es el mayor de los invertebrados acuáticos. Vive a profundidades de 300 a 600 metros, donde es presa del cachalote 

 

Por: Alberto Siles López